Artículos de Fe de 

La Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Sola

Gracia

I. El Dios Trino

Creemos en un solo Dios vivo y verdadero(1) que existe eternamente en tres personas igualmente divinas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (2). Es el creador y sustentador de todas las cosas (3) y reina sobre todo en santidad, sabiduría y amor (4) con el fin de realizar sus buenos propósitos eternos (5) de redimir un pueblo para sí mismo (6) y de restaurar la creación caída (7) para la alabanza de su gracia gloriosa (8). 
 

1. Deuteronomio 6:  4; 1 Corintios 8: 4.

2. 1 Pedro 1: 2; Juan 1:1; Hechos 5: 3-4.

3. Génesis 1:1; Hebreos 11:3; Colosenses 1: 16.

4. Colosenses 1: 17; Daniel 4:34; Salmo 103: 13; 145:9, 16; Isaías 6:3; Romanos 11: 33.

5. Génesis 45:5-7; Efesios 1: 11-12.

6. Génesis 3:15; Mateo 1:21; Apocalipsis 5: 9.

7. Génesis 3: 18-19; Romanos 8:18; Apocalipsis 21: 5.

8. Efesios 1: 3-14.

 

II. Revelación

Creemos que Dios, en su gracia, ha revelado su existencia en la naturaleza (9) y que su suprema revelación se encuentra en su Hijo, el verbo encarnado (10). Además, se ha revelado en palabras humanas (11) en los sesenta seis libros del Antiguo y el Nuevo Testamento que exclusivamente constituyen la Palabra inspirada de Dios (12).  La Escritura no contiene error alguno en los manuscritos originales (13), es completa en la revelación de su voluntad para con nosotros (14), es suficiente para todo lo que Dios requiere que creamos o que hagamos (15) y tiene autoridad final sobre cada dominio de conocimiento del que habla (16).  Somos equipados como discípulos de Cristo y testigos del evangelio en la medida que escuchamos, creemos y hacemos la Palabra de Dios (17).  

 

9. Salmo 19:1; Romanos 1:19-20

10. Hebreos 1:1-2; Juan 1:1-14

11. Génesis 1:3; Salmo 33:9

12. 2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:20-21

13. Juan 10:35; Proverbios 30:5; Tito 1:2

14. 2 Timoreo 3:16-17

15. Lucas 16:29-31; Juan 17:17; 1 Pedro 1:23

16. Juan 5:39; 17:17; Santiago 1:22; 2 Corintios 1:20

17. Mateo 28L18-20; Hechos 1:8; 1 Timoteo 1:5

 

III. La Creación de la Humanidad

Creemos que Dios creó a la humanidad, varón y hembra, a su propia imagen (18). Tanto el hombre como la mujer son portadores de la imagen de Dios, pero no son intercambiables (19). Dios diseñó el matrimonio como una relación pactual exclusiva para toda la vida entre un hombre y una mujer en la cual el esposo refleja el amor sacrificial de Cristo para con su iglesia y la esposa refleja el amor sumiso de la iglesia hacia Cristo (20). Toda actividad sexual fuera de esta relación es prohibida por el Creador (21). En la iglesia, tanto el hombre como la mujer son llamados a servir a Cristo y a desarrollar la potencia plena de los múltiples ministerios del pueblo de Dios (22).

 

18. Génesis 1:26-27; 9:6; Santiago 3:9

19. 1 Corintios 11:7-12; Gálatas 3:26-29

20. Malaquías 2:14; Efesios 5:22-33

21. Génesis 2:21-24; 1 Corintios 6:9-10, 18-20

22. Lucas 10:38-42; 1 Corintios 11:2-6; 1 Timoteo 3:1-13

 

IV. La Caída

Creemos que el pecado de Adán en el huerto del Edén distorsionó la imagen de Dios en la humanidad y lo destituyó de la bendición original que le correspondía a él y a su simiente (23). Como resultado, todos los seres humanos están ajenos a Dios (24), corruptos en cada aspecto de su ser (25) y condenados final e irrevocablemente a la muerte (26). La necesidad suprema de todos los seres humanos es de ser reconciliados con Dios (27) bajo cuya ira justa y santa hemos de ser juzgados (28). La única esperanza que tiene el ser humano es el inmerecido amor de Dios (29) quien únicamente nos puede rescatar y restaurar a sí mismo (30).

 

23. Génesis 3:16-19; 9:6; Santiago 3:9; 1 Corintios 15:21-22

24. Efesios 2:1-3:12

25. Romanos 1:18-3:16

26. Juan 3:18; 1 Juan 5:12; Apocalipsis 20:15

27. Romanos 3:19-20

28. Juan 3:18, 36; Romanos 1:18, 3:24; 1 Juan 2:2

29. Juan 3:14-17; Efesios 2:4-7; 1 Juan 4:8

30. Romanos 1:16; 1 Pedro 5:10-11

 

V. El Plan de Dios

Creemos que desde toda la eternidad (31) Dios determinó salvar una gran multitud de pecadores de cada tribu y lengua y pueblo y nación para la alabanza de su gracia gloriosa (32). Para este fin los escogió desde antes de la fundación del mundo para ser santos e intachables ante él (33). En amor Dios manda que toda persona se arrepienta y crea (34) habiendo puesto su amor salvífico sobre aquellos que ha elegido (35) y habiendo ordenado a Cristo como su Redentor (36).

 

31. Efesios 1:3-6; Apocalipsis 13:8

32. Apocalipsis 5:9-13; Efesios 1:6, 12, 14

33. Efesios 1:4; Hechos 13:48

34. Hechos 16:31; 17:30-31

35. Juan 6:44, 65; 15:13-14; 17:20, 23

36. Salmo 2:2; 2 Samuel 7:11-15; Hechos 3:17-26

 

VI. El Evangelio

Creemos que el evangelio es la buena nueva de Cristo Jesús (37) quien vivió la vida que nosotros no pudimos vivir (38) quien murió la muerte que nosotros merecíamos morir (39) y quien fue resucitado para darnos vida nueva en él (40). Todos los que se arrepienten de sus pecados y creen en Cristo son salvos (41).

 

37. Romanos 1:16; 1 Corintios 1:18-24

38. Romanos 5:12-14, 18-19

39. 1 Pedro 2:24; 3:18; 2 Corintios 5:21; Juan 1:29

40. 1 Corintios 15:21-22; Efesios 1:18-26

41. Hechos 20:21; Marcos 1:15; Juan 3:16

 

VII. La Redención de Cristo

Creemos que el eterno Hijo de Dios, por amor y en obediencia al Padre, se hizo enteramente humano sin dejar por un lado su divinidad completa (42). Para nosotros y para nuestra salvación, Jesús bajó de los cielos (43) se hizo carne de la virgen María por el poder del Espíritu Santo (44) vivió una vida sin pecado (45) fue crucificado bajo Poncio Pilato (46) y fue enterrado (47). En la cruz canceló el pecado (48), satisfizo la ira de Dios (49) y reconcilió a todos los que creen en él a Dios (50). Al tercer día, según las Escrituras, su cuerpo resucitó de los muertos (51) probando así su inocencia (52) rompiendo el poder de la muerte (53) y trayendo la vida eterna a todo su pueblo (54). Ascendió a los cielos (55) donde está sentado a la diestra del Padre (56) para gobernar como Rey sobre toda la creación de Dios (57) y para servir al pueblo de Dios como su sumo sacerdote e intercesor (58). Vendrá por segunda vez para juzgar a los vivos y a los muertos (59) y su reino no tendrá fin (60). 

 

42. Juan 1:1, 14; 17:24-26

43. Gálatas 4:4-5

44. Lucas 1:30-35

45. 2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15

46. Mateo 27:11-50

47. Mateo 27:57, 61

48. Colosenses 2:13-15

49. Romanos 3:25-26; 1 Juan 2:2

50. Romanos 5:10-11

51. Juan 20:1-18

52. Isaías 53:7-9; Romanos 1:1-6

53. Hebreos 2:14-15

54. Juan 3:16, 36

55. Hechos 1:6-11

56. Hechos 2:33

57. Hechos 7:56; 15:12-21

58. Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1-2

59. 2 Timoreo 4:1; Tito 2:11-14

60. Isaías 9:6-7; Lucas 1:33

 

VIII. La Justificación de los Pecadores

Creemos que Cristo, por su obediencia y muerte, completamente pagó la deuda de todos los que son justificados (61). Por su perfecta obediencia satisfizo las demandas justas de Dios a nuestro favor (62). Por su muerte sacrificial tomó nuestro lugar y recibió el castigo que nosotros merecíamos así satisfaciendo la justicia de Dios por nosotros (63). La salvación no se encuentro en ningún otro, porque no hay otro nombre bajo los cielos dado a los hombres por el cual podemos ser salvos (64). Creemos que un recelo para la obediencia personal y pública es el resultado de esta justificación gratuita (65).

 

61. Gálatas 4: 4-5; Efesios 1:7; Romanos 3:22-24

62. Mateo 3:16; Romanos 5:18-19; 1 Corintios 15:21-22; Hebreos 10:5-10

63. Isaías 53:4-6; 1 Pedro 3:18; Hebreos 10:11-12; Romanos 3:25-26; 5:1-10; 1 Juan 2:1-2

64. Hechos 4:12

65. Efesios 2:10; 5:1-7; Tito 2:11-38; Santiago 2:14-26

 

IX. El Poder del Espíritu Santo

Creemos que esta salvación se aplica a su pueblo por medio del Espíritu Santo (66) que da vida a pecadores que están muertos espiritualmente (67) y los vivifica al arrepentimiento y a la fe (68). En él los pecadores son bautizados a una unión con el Señor Jesucristo (69) y adoptados en la familia de Dios (70). El Espíritu reparte dones entre los creyentes (71) para así edificar al cuerpo de Cristo (72) para llevar el evangelio a los perdidos (73) y para magnificar la gloria de Dios (74). El Espíritu Santo es en su persona las arras de la herencia prometida (75) y en esta era toma residencia (76),  sella (77), guía (78), instruye (79), equipa (80), aviva (81) y empodera (82) a los creyentes para una vida y un servicio a la semejanza de Cristo (83).

 

66. Efesios 1:13-14

67. Efesios 2:1-7; Juan 3:1-7

68. Hechos 20:21; 2 Timoteo 2:24-26; 1 Juan 5:1

69.1 Corintios 12:13

70. Romanos 8:14-16; Gálatas 4:4-6

71. 1 Corintios 12:4-11; Efesios 4:7

72. 1 Corintios 14:1-5; Efesios 4:11-16

73. 1 Corintios 14:22-25; Efesios 4:11 

74. Efesios 3:10, 20-21; 1 Pedro 4:10-11

75. Efesios 1:14

76. 1 Corintios 6:18-20

77. Efesios 4:30

78. Juan 16:13

79. Juan 14:26

80; 1 Corintios 12:4-11

81. Hechos 4:7-31; 13:9, 49-52

82. Hechos 1:8

83. 2 Corintios 3:16

 

X. El Reino de Dios

Creemos que Dios gobierna sobre su creación como Rey (84). Su reino es actual porque gobierno todo en todos los tiempos (85) pero aún no se ha realizado pues la humanidad caída rechaza su autoridad (86). En el momento de regeneración el creyente entra al Reino de Dios (87) y se deleita en las bendiciones del nuevo pacto (88). Como Cristo nos llama a ser sal y luz en el mundo (89) los creyentes no han de retirarse del mundo ni tampoco han de ser indistinguibles del mundo. Al contrario, el cristiano debe hacer bien a la ciudad (90) y amar al prójimo como a sí mismo (91). Por medio de nuestro testimonio Dios aplasta el reino de tinieblas de Satanás (92) y regenera y renueva las vidas de aquellos que han sido rescatados por medio del arrepentimiento y la fe (93).

 

84. Salmo 115:3

85. Colosenses 1:13-14

86. Efesios 5:3-14; Hebreos 2:8

87. Juan 3:3, 5; Colosenses 1:13-14

88. Jeremías 31:31-34; 1 Corintios 11:23-24; Hebreos 8

89. Mateo 5:13-16

90. Lucas 10:25-37; Jeremías 29:7

91. Mateo 22:36-40; Gálatas 6:10

92. Mateo 11:12; Marcos 3:27

93. Efesios 2:11-21; Juan 17:20-21

 

XI. El Pueblo de Dios

Creemos que por medio de Jesús hay paz entre personas enajenadas por el evangelio. Jesús crea en sí una nueva humanidad, que es la iglesia (94). La iglesia universal se manifiesta en iglesias locales (95) donde se demuestra el evangelio en el poder del Espíritu (96). Una verdadera iglesia se conoce por la predicación del evangelio (97), la administración de las ordenanzas (98), la disciplina (99), su gran misión (100) y sobre todo su amor por Dios y el amor de los miembros los unos por los otros y su pasión por las almas perdidas (101). Mientras que vivamos en la tierra, como creyentes, hemos sido llamados a vivir de modo que no causemos reproche a nuestro Señor y Salvador y a separarnos de toda apostasía religiosa y de los placeres, prácticas y asociaciones mundanas y pecaminosas (102).

 

94. Efesios 2:14-18

95. Mateo 16:18; Gálatas 1:2

96. Efesios 3:10, 14-21

97. Romanos 1:16-17; 2 Corintios 4:1-6

98. Mateo 28:18-20; 1 Corintios 11:17-26

99. Mateo 18:15-18

100. Mateo 28:18-20

101. Mateo 22:34-40; Juan 3:16

102. Romanos 12:1-2; 1 Juan 2:15-17; 2 Corintios 6:14-7:1

 

XII. El Bautismo y la Cena del Señor

Creemos que el Señor Jesucristo ordenó el bautismo y la Cena del Señor para la aseguranza de su pueblo (103). Creemos que el bautismo es para los creyentes (104) y que sirve como una señal visible de nuestra participación con Jesús en su muerte y resurrección (105), como la entrada a la comunidad del nuevo pacto (106) y como una promesa a obediencia al Señorío de Cristo (107). Creemos que la Cena del Señor es una renovación continua del pacto para el pueblo de Dios (108) en la que afirmamos nuestra unidad como los redimidos (109), conmemoramos el pacto de la redención (110) y nos deleitamos en la presencia de nuestro Redentor (111).

 

103. Mateo 28:18-20; 1 Corintios 11:23-26

104. Hechos 2:39; 16:31-34

105 Romanos 6:2-3; Gálatas 03:27

106. 1 Corintios 12:13; Colosenses 2:11-12

107. Mateo 28:19; Romanos 6:4

108. 1 Corintios 11:23-26

109. 1 Corintios 11:17-22; Efesios 02:11-18

110. 1 Corintios 11:23-26

111. 1 Corintios 10:14-17; 11:27-34

 

XIII. La Restauración de Todas las Cosas

Creemos en el regreso personal, corporal y glorioso de nuestro Señor Jesucristo con sus huestes celestiales (112) y que allí ejercerá su papel de Juez final (113) y su reino será consumado (114). Creemos en la resurrección corporal del justo y el injusto (115) - el injusto para juicio y eterno castigo en el infierno (116) y el justo para bendición eterna en la presencia de Dios (117). La iglesia será presentada sin mancha ante Dios por la obra redentora de Cristo (118) todo pecado se borrará (119) y sus efectos malditos será apartados para siempre (120). Dios será todo en todos (121) y su pueblo será arrebatado de inmediato a su santidad inefable (122) y todo será para la alabanza de su gracia gloriosa.

 

112. Tito 2:13; Mateo 24:29-31

113. 2 Tesalonicenses 1:5-10; Mateo 25:41-46

114. 1 Corintios 15:20-28; Daniel 7:13-14

115. Daniel 12:2; Apocalipsis 20

116. Lucas 16:19-31; Apocalipsis 14:9-11

117. Mateo 25:21, 23; Salmo 23:6

118. Judas 24-25

119. Mateo 1:21.; 1 Juan 3:2-3

120. Apocalipsis 21:3-4

121. 1 Corintios 15:28

122. Isaías 6; Apocalipsis 4:5

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